Chicas para sexo telefónico

Trabajando en un servicio de chicas para sexo telefónico

chicas para sexo telefónico

Ayer cumplí tres años trabajando en un servicio de chicas para sexo telefónico. Entré en este mundo en el momento en el que agote la prestación por desempleo. Me quedé en el paro en el mismo año en el que empezó a desatarse la crisis, en el 2009, y tuve unos dos años de prestación que difícilmente me ayudaba pagar las facturas.

Cuando acabó se tiempo me di cuenta de que ya no iba a ser capaz de pagar la hipoteca, que las deudas iban a acumular y que acabaría como todas esas familias que aparecen en la tele que no tienen medios para poder sobrevivir.

Por esta razón decidí que iba hacer lo que fuera, cualquier cosa, para conseguir sacar el dinero que me hacía falta.

Por esta razón empecé a echar currículum en cualquier lugar: me daba igual trabajar en una hamburguesería, en una oficina, barriendo el suelo, limpiando baños o lo que hiciera falta. El problema es que ni allí, ni en esos sitios, me cogían.

Mi solución: El empleo desde casa

Ya que no conseguía encontrar trabajo en el mundo real, pensé en hacerlo a través de Internet. Después de darme cuenta de que webs como Infojobs eran una auténtica pérdida de tiempo, se me ocurrió que podría buscar algo diferente.

Navegando y navegando me encontré un servicio de “chicas para sexo telefónico” que estaban buscando empleadas. Yo nunca había hecho sexo telefónico con nadie pero tampoco me parecía complicado poder excitar un hombre de esa manera.

Por esta razón decidí probar: descubrí que no sólo era un trabajo que me gustaba, que lo hacía bien y que me hacía ganar dinero. Que era un valor seguro, que sí sabías moverte seguramente no te iban a despedir nunca.

Y aquí estamos, tres años después, la casa pagada, y un prometedor futuro por delante.